lunes, 14 de septiembre de 2009

CUANDO LA PUTA SE VISTE DE REY

No, que el título no os lleve a engaño. Esto no es un alegato antimonárquico, a pesar de ser yo republicano hasta la médula. Más bien quise decir que a veces nos ponemos en situaciones que no son de nuestro agrado, que no nos van. Hablo de situaciones que te hacen poner cara de no saber qué está pasando aún sabiendo que estás en mitad de un huracán de sentimientos encontrados.
No fuerces en tu rostro nunca la visión del miedo al vacio y haz de tus pensamientos el faro hacia el que te diriges. En los laterales de tu vida siempre queda alguien dañado aún sin haberlo querido, pero también tú ocupas un espacio al costado de otras existencias.
Un día escuché hablar de la metamorfosis en gris, el color neutro por excelencia. Pienso que es el color de los perdedores, de los que nunca brillan ni en su propios pensamientos. Muertos antes de nacer, nunca estarán en la partida de cartas que es la vida.
Hubo una puta que se vistió de rey, o de reina. No lo recuerdo bien. Durante un tiempo, debido a esos momentos existenciales únicos, vivió como tal rey o reina. Sigo sin recordar. Su relato, a la vuelta, hablaba de que nadie, nunca, podría vivir como no era. A pesar de placeres infinitos y manjares exhuberantes y finos, no recordaba haber sido feliz. Solo se notaba flotar, llevada de un sitio para otro, sin poder de decisión, como cuando las drogas son las que conducen ese tren de la vida.
Recuerdo, una vez que la vi, una vez que quise conocerla, que su primeras palabras fueron: eres el chico de los ojos tristes, de la tristeza infinita en tu mirada. Sal de esa prisión que te hace perder la vida y vuelve a tu infancia. Alli verás el origen de tus miedos y a la vez la solución a ellos. Luego, me dio la espalda tras una hermosa sonrisa, y se fue.
Descubrí que era la vida , ella era la vida.
Me desperté y comencé a andar el camino que tanto tiempo había estado buscando. Lo encontré cuando decidí vivir.