Como todo lo que se hace por primera vez, parece que se va a dar un paso hacia el vacio. Siempre esperamos no caernos, o al menos que unos brazos son salven del golpe.
Una vez empecé un blog como este, pero entonces necesitaba estar triste para escribir. Desde entonces no he escrito. Es buena suerte.
Hoy vuelvo, pero ya no escribo desde el dolor o la tristeza, sino desde el pensamiento y el corazón. He crecido. Y, sin embargo, tengo cosas que decir.
Quiero confesar una cosa: una vez compré la felicidad. No me preguntéis cómo, simplemente lo hice. Y no me arrepiento.
Para despedirme, solo quisiera decir que entre todas las cosas buenas de la vida, de está única vida que tenemos, la que de verdad merece la pena es correr tras la felicidad. ¿Sabeis por qué?. Porque la felicidad es la suma de todas las cosas buenas de la vida.
Un abrazo a todos. Eso si que es felicidad.
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